Somos los protagonistas de un nuevo siglo, con diferentes necesidades, demandas y comportamientos que impactan en el entorno laboral.
Los conceptos clásicos de la gestión directiva están cambiando hacia la nueva noción empresarial.
Las dinámicas de las empresas actuales son muy distintas a las prácticas tradicionales, lo que también exige a las personas desarrollar estrategias de adaptación para potenciar sus capacidades.
Los directivos del siglo XXI tienen que desarrollar una visión global de empresa y de la gestión de las personas orientadas a la generación de valor y obtención de resultados de la empresa.
El reto al que se enfrenta cualquier empresa es hacerse competitiva.
Es el mercado quien marca la pauta de cómo debemos adaptar la forma de actuación de las empresa y esto significa que el modelo tradicional de empresa ya no sirve.
Estamos evolucionado de la rivalidad a la colaboración.
En el nuevo modelo empresarial los 3 ejes básicos que operan interrelacionados y que constituyen las bases fundamentales de actuación son los clientes, los accionistas y el personal.
Estos tres ejes siempre han existido. Lo que ha transformado el modo de hacer empresa son el enfoque que se les da a estos ejes:
| - PRODUCTO ATRACTIVO Y COMPETITIVO. | - CRECIMIENTO - EFICIENCIA - RENTABILIDAD | - TALENTO - CONOCIMIENTO - COMPROMISO |
| - Servicio al cliente. - Generación de valor. | - Creación de valor para el accionista y la empresa. | - Capital humano. |
No vivimos una época de cambios, estamos en un cambio de época:
Del trabajador manual al trabajador del conocimiento.
Del trabajo fijo al trabajo temporal.
Del trabajo individual al trabajo en equipo.
El conocimiento es el principal producto de las economías avanzadas.
Las nuevas relaciones de trabajo deber estar basadas en el talento y la confianza.
Es imprescindible a renovación de un jefe obligado a vigilar el rendimiento diario de sus subordinados a un entrenador dedicado a dirigir la capacidad de desempeño de sus colaboradores.
Pasamos del empleado al trabajador del talento.
El método de trabajo en las empresas ha girado desde una perspectiva individual hacia un enfoque grupal. El trabajo en equipo permite a las estructuras empresariales maximizar su talento individual al potenciar y compartir, entre todos los miembros, la creatividad y la participación activadas en el objetivo del bien común.
Adquirir competencias de equipo es una necesidad si se quiere ser competitivo.
Se ha pasado de considerar a las personas un recurso a considerarlas el capital básico.
Hemos pasado del trabajador individual al trabajo en equipo.
La dirección de personas es un elemento fundamental y estratégico de la gestión empresarial.
Es necesario un liderazgo que inspire y motive equipos cualificados e integrados.
Los profesionales que lideran las organizaciones tienen que desarrollar una serie de competencias que los preparen para afrontar estos desafíos y retos de una manera asertiva.
El ejecutivo debe ser capaz de dirigir y aplicar los cambios y las diferencias para optimizar los recursos de los que dispone. Y la primera condición es pasar de sentirse jefe a considerarse directivos.